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Llamar al 643421032Si la instalación está en buen estado y tienes herramientas, cambiar un grifo sencillo es asequible: cerrar las llaves, soltar los latiguillos y fijar el nuevo. Con tomas oxidadas, llaves que no cierran o grifos empotrados, mejor un fontanero para no acabar con una fuga.
Suele ser óxido del interior del termo o de tuberías de hierro antiguas. Si solo pasa con la caliente, apunta al termo o al calentador; si pasa también con la fría, a la instalación o a la red. Si dura más de unos minutos, conviene revisarlo.
Depende de dónde esté y de lo que haya que hacer para llegar a ella. Una fuga en un latiguillo o un grifo es una reparación sencilla; una tubería empotrada en pared o suelo supone localizarla, abrir, reparar y tapar. Lo mejor es pedir presupuesto después de ver el problema.
Lo más habitual son las multicapa y las de polietileno reticulado, que no se oxidan, son flexibles y aguantan bien la temperatura. El cobre se sigue usando, sobre todo en instalaciones vistas. Para los desagües se usa PVC.
Usados de vez en cuando en tuberías en buen estado no suelen dar problemas, pero son productos corrosivos que pueden dañar tuberías antiguas o metálicas y quemar la piel. Nunca los mezcles entre sí. Para atascos que se repiten, lo eficaz es limpiar la tubería de verdad.
Las causas más habituales son las pilas del encendido gastadas, poca presión de agua, la llave del gas cerrada o un problema en la salida de humos. Cambiar las pilas es fácil; si después no enciende o huele a gas, no lo manipules y llama a un técnico autorizado.